Una recomendación que doy siempre a mis amigas para encontrar ganas de practicar, y con practicar me refiero a parar un instante al día y quizás sólo observar, respirar, quizás movilizar, es sentarse un momento o tumbarse en el suelo. Desde ahí, cerrar los ojos y conectar con lo que nos rodea, conectar con las sensaciones del cuerpo, con la respiración. Observar los pensamientos que aparecen y volver a la atención en el cuerpo. A veces es suficiente. Otras, desde ahí, quizás empezar a mover la cabeza y el cuello, estirar un costado del cuerpo, movilizar los hombros….y dejar que poco a poco vaya naciendo una pequeña práctica desde la escucha del cuerpo, dejar que nos guíe desde el placer. A veces pensar en una práctica de primeras, cuesta más o da más pereza o siempre hay algo que hacer. Pero si no hay expectativas ni exigencias de lo que tiene que durar o ser y parar un instante y hacer lo que apetezca y nazca, la práctica puede llegar a durar lo mismo y se coge con más ganas. No sé si me explico…Te invito después de los 15min a dejarte llevar…