Me gusta pensar en la libertad. Lo de sentirse libre es algo que da mucho para hablar. Un día será el tema central de alguna de las sesiones de Naturaleza, yoga y filosofía 😉
Para mí, libertad está asociado a la libertad de movimiento, si me siento vital, capaz, activa, presente, ágil, conectada con mi cuerpo…tengo ganas de vivir, de comerme el mundo. Y toda la pesadez que acumulo si no me muevo, se acumula no solo en mi cuerpo sino en mi mente. Y me siento presa de los pensamientos.
Los momentos de práctica, por poquito que sea, me ayudan a soltar esa bocanada de aire que se ha quedado bloqueada en la parte alta del pecho, la que con las prisas, me he olvidado de soltar y de repente es como si hubiese olvidado cómo se respira. Parece una tontería pero no lo es. Me refiero a respirar de manera placentera. Y de pronto, en ese ratito tan pequeño, hay un clic que todo lo cambia y vuelvo a pisar tierra y crecer alto. A sentirme algo más ligera. Algo más libre.